Prácticas profesionales para estudiantes y recién graduados extranjeros
Cada vez más empresas en España están incorporando talento internacional mediante la autorización de residencia para prácticas. Sin embargo, todavía existe mucha desinformación sobre quién puede solicitarla y cómo funciona realmente este permiso.
La autorización de prácticas está regulada por la Ley 14/2013 y permite que estudiantes o recién graduados extranjeros desarrollen experiencia profesional en empresas españolas de forma legal.
Puede solicitarse tanto desde el extranjero como desde España, siempre que el solicitante se encuentre en situación regular.
Uno de los puntos más importantes es que no está limitada únicamente a estudiantes universitarios en España. También pueden acceder personas que hayan obtenido un título de educación superior en los dos años anteriores a la solicitud. Es importante que las prácticas esten relacionadas con la formación académica del candidato.
La normativa permite dos modalidades: convenio de prácticas, o contrato de trabajo en prácticas. En ambos casos, el expediente debe incluir un programa claro donde se detalle: duración, funciones, supervisión, horarios y relación entre la empresa y el estudiante.
Uno de los aspectos más interesantes para las empresas es que, cuando existe contrato de trabajo en prácticas, no aplica la Situación Nacional de Empleo.
La autorización suele concederse por: seis meses o por la duración del convenio si es inferior. Además, puede renovarse una vez hasta alcanzar un máximo total de un año.
El procedimiento se presenta telemáticamente y la Administración dispone de una media de entre 20 y 30 días para resolver. Si no existe respuesta en ese plazo, el expediente se entiende aprobado por silencio administrativo positivo.
En la práctica, esta autorización se ha convertido en una de las vías más utilizadas para que estudiantes internacionales comiencen su carrera profesional en España y para que las empresas incorporen perfiles internacionales de forma rápida y legal.
El principal problema aparece cuando el expediente no está correctamente estructurado: prácticas sin relación con los estudios, convenios mal redactados o documentación insuficiente suelen ser las causas más habituales de requerimientos y denegaciones.