El acuerdo Mercosur–UE puede convertir a España en un polo de atracción de talento y empresas latinoamericanas
La ratificación progresiva del acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea abre un nuevo escenario económico entre ambos bloques. Aunque se trata de un acuerdo comercial y no migratorio, su aplicación puede impulsar la implantación de empresas latinoamericanas en Europa y aumentar la movilidad de directivos y profesionales cualificados. En ese contexto, España reúne varios factores que la sitúan en una posición especialmente favorable para atraer talento y proyectos empresariales procedentes de América Latina.
La ratificación progresiva del acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea abre un nuevo escenario económico entre ambos bloques, con un mercado conjunto de más de 700 millones de personas y una reducción gradual de aranceles en gran parte del comercio bilateral.
Sin embargo, el impacto más relevante no será inmediato ni exclusivamente comercial. El verdadero cambio estructural probablemente se producirá en la implantación de empresas latinoamericanas en Europa y en la movilidad de directivos y profesionales asociada a esa expansión. En este contexto, España ocupa una posición estratégica.
Es importante partir de una premisa jurídica: el acuerdo es comercial, no migratorio. No crea libertad de establecimiento ni un régimen especial de movilidad empresarial entre bloques. Por tanto, el traslado de empresarios, directivos o especialistas seguirá dependiendo del marco migratorio español.
España reúne varios factores que pueden favorecer su papel como puerta de entrada latinoamericana en la UE: afinidad cultural e idiomática, un sistema jurídico estable, costes operativos relativamente competitivos y un procedimiento centralizado y ágil de autorizaciones a través de la UGE-CE. No obstante, este posicionamiento no será automático, ya que competirá con otros hubs europeos como Portugal, Países Bajos, Irlanda o Luxemburgo.
Las autorizaciones que realmente pueden crecer
En este escenario, no todas las autorizaciones previstas en la Ley 14/2013 crecerán al mismo ritmo. Las que previsiblemente tendrán mayor desarrollo son:
- Profesionales Altamente Cualificados (PAC), especialmente cuando empresas del Mercosur abran filiales en España y trasladen directivos o contraten talento especializado.
- Traslados intraempresariales (ICT), clave en la fase inicial de implantación para desplazar directivos y especialistas desde la empresa matriz.
- Autorizaciones para emprendedores, que se aplican a proyectos innovadores con interés económico relevante, aunque con un alcance más selectivo.
- Permisos para inversores o proyectos empresariales de interés general, con un crecimiento más moderado y condicionado por el debate europeo sobre las golden visa.
Un elemento técnico relevante es la flexibilidad en la duración de las autorizaciones, introducida por criterios recientes de gestión migratoria. Esto permite ajustarlas al periodo real de los proyectos empresariales y facilita implantaciones por fases, desde proyectos piloto hasta estructuras más consolidadas.
El impacto de esta movilidad no será homogéneo. Los sectores con mayor probabilidad de activación son la industria manufacturera, la agroindustria con transformación en Europa, las energías renovables, la tecnología, la logística internacional y la ingeniería especializada.
En cualquier caso, el efecto no será inmediato ni masivo. Es más probable un proceso progresivo, sectorial y concentrado en empresas con capacidad de internacionalización, que podría desarrollarse a lo largo de los próximos cinco a siete años.
En síntesis, el acuerdo Mercosur–UE no genera movilidad automática, pero sí crea un entorno favorable para nuevas implantaciones empresariales en Europa y para el traslado de directivos y profesionales. Si se planifica adecuadamente desde el punto de vista jurídico, fiscal y societario, España puede consolidarse como el principal hub latinoamericano dentro de la Unión Europea.